Las recientes declaraciones de Geoffrey Hinton vuelven a poner sobre la mesa una pregunta que cada vez resulta más difícil ignorar: ¿qué ocurrirá con los expertos freelance cuando la inteligencia artificial sea capaz de hacer cada vez más cosas que hoy hacemos los humanos?
Hinton, uno de los científicos fundamentales en el desarrollo de la IA moderna y Premio Nobel, ha advertido sobre los riesgos de desarrollar una inteligencia artificial mucho más inteligente que los humanos. Sus advertencias deben tomarse muy en serio.
Pero hay otra conversación que también debemos tener.
Porque, mientras debatimos sobre lo que la IA podría llegar a hacer en el futuro, hay miles de expertos que ya están utilizando la IA para hacer mucho más con su tiempo hoy.
Y en Connecting Visions llevamos más de dos años viéndolo directamente con nuestros propios ojos, trabajando con interim managers y consultores expertos que participan en proyectos de empresas de diferentes sectores.
El consultor experto tiene un problema: el tiempo
Un experto es un excelente especialista en una disciplina, pero tiene una limitación que no puede evitar: solo dispone de 24 horas al día.
Y, además de hacer aquello por lo que sus clientes le pagan, tiene que hacer todo lo demás (ej. buscar nuevos clientes, contestar emails, preparar documentación, facturar, … )
Son tareas necesarias, pero muchas de ellas no son las que realmente aportan valor diferencial a su cliente.
Aquí es donde la IA está provocando un cambio enorme.

En Connecting Visions llevamos más de dos años viendo el cambio
Desde Connecting Visions vemos cómo la incorporación de IA a los procesos de nuestros expertos les permite optimizar su tiempo y aumentar su capacidad de trabajo.
Y algo que hemos aprendido durante este tiempo es que el mayor valor de la IA para un experto no está necesariamente en pedirle que escriba un texto o que genere una imagen.
Está en utilizarla para rediseñar la forma en la que trabaja.
La IA puede convertirse en una especie de infraestructura digital alrededor del experto o del interim manager, permitiéndole trabajar con una capacidad que hace unos años habría requerido el apoyo de varias personas.
En Connecting Visions vemos una oportunidad especialmente interesante: cuanto más eficiente es un experto en las tareas que rodean su actividad, más tiempo puede dedicar a los proyectos en los que su experiencia tiene un impacto real.
1. Automatizar procesos que antes consumían horas
Imaginemos, por ejemplo, la llegada de una solicitud de un potencial cliente. Antes, el experto tenía que analizarla, introducir la información en su CRM, preparar una respuesta y hacer seguimiento. Hoy, la IA puede automatizar gran parte de este proceso: recibir, interpretar, clasificar, organizar, proponer respuestas y generar tareas.
El experto mantiene el control y toma las decisiones importantes, pero recupera tiempo que puede dedicar a sus clientes, al desarrollo comercial o, simplemente, a su vida personal.
2. Reuniones mucho más productivas
Una reunión no son solamente los minutos que estamos sentados hablando, y el trabajo no termina cuando termina la conversación.
La IA puede transcribirla, resumirla, identificar decisiones y tareas, preparar el seguimiento y actualizar la documentación.
Así, el experto reduce el trabajo administrativo y puede centrarse en aportar valor.
3. Organizar el conocimiento
Un consultor experto acumula durante años una enorme cantidad de conocimiento: documentos, presentaciones, informes, emails, estudios, notas de reuniones…
El problema es encontrarlo cuando lo necesita.
La IA permite construir una especie de memoria profesional aumentada.
No se trata de sustituir el conocimiento del experto, sino de hacer que su conocimiento sea mucho más accesible y reutilizable.
4. Preparar propuestas y trabajo comercial
Para muchos expertos, vender es una parte fundamental de su actividad, pero también una de las que más tiempo consume.
La IA puede ayudar a investigar a un potencial cliente, analizar su sector, identificar posibles necesidades, estructurar una propuesta y preparar diferentes argumentos comerciales.
Después, el experto aporta lo que realmente marca la diferencia: su experiencia, criterio, relación con el cliente y capacidad para entender el problema.
5. Convertir un trabajo en muchos
Un consultor experto o interim manager puede preparar un informe de 30 páginas para un cliente. Antes, ese informe terminaba ahí.
Hoy, con ayuda de IA, puede convertirse también en una presentación ejecutiva, un resumen para un comité, contenido para LinkedIn o material comercial.
El trabajo original sigue siendo humano, pero su reutilización se multiplica.
6. Y, sobre todo, recuperar tiempo para lo que realmente importa
La IA no debería utilizarse solamente para conseguir hacer más tareas, sino también para hacer menos tareas de poco valor.
Si un experto consigue recuperar dos horas al día, tiene una oportunidad. Puede atender a otro cliente, desarrollar negocio, aprender o simplemente cerrar el ordenador dos horas antes.
Eso también es productividad.
Y quizá este sea uno de los grandes cambios que estamos viendo en Connecting Visions: la IA no está haciendo que los expertos sean menos relevantes, sino que les está permitiendo concentrar una mayor proporción de su tiempo en aquello para lo que realmente han sido contratados: aportar experiencia y resolver problemas.

¿Significa esto que la IA no va a sustituir trabajos?
No, y sería ingenuo afirmarlo.
Las advertencias de Hinton precisamente nos recuerdan que no debemos desarrollar esta tecnología sin preocuparnos por sus consecuencias y por cómo mantenerla bajo control.
La IA va a transformar profesiones y algunas tareas desaparecerán. Algunas actividades que hoy necesitan intervención humana probablemente dejarán de necesitarla.
El consultor experto del futuro será diferente
Quizá el cambio más importante no sea que la IA sustituya al experto, sino que cambie radicalmente lo que significa ser un experto.
La pregunta no debería ser «¿me va a sustituir la IA?», sino:
«¿Qué podría hacer si aprendiera a trabajar realmente bien con IA?»
La clave estará en combinar tres elementos:
experiencia + criterio humano + inteligencia artificial.
La IA puede analizar, automatizar, organizar y acelerar.
Pero el experto sigue siendo quien entiende al cliente, asume la responsabilidad, establece prioridades, toma decisiones y construye relaciones.
Y quizá ahí esté una de las grandes oportunidades de esta revolución, expertos con mucha más capacidad.
Hinton nos obliga a pensar en hasta dónde debemos llegar con la inteligencia artificial. Pero mientras debatimos ese futuro, existe otra cuestión mucho más inmediata:
¿hasta dónde podemos llegar nosotros si aprendemos a utilizarla bien?
En Connecting Visions, creemos que la respuesta es clara:
mucho más lejos, y con mucho menos tiempo dedicado a todo aquello que realmente no necesita hacer una persona.

